³⁵ Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. ³⁶ Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. ³⁷ Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. ³⁸ Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? ³⁹ Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. ⁴⁰ Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? ⁴¹ Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es este, que aun el viento y el mar le obedecen? ¹ Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos. ² Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, ³ que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas. ⁴ Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar. ⁵ Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras. ⁶ Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él. ⁷ Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. ⁸ Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. ⁹ Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. ¹⁰ Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región. ¹¹ Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo. ¹² Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. ¹³ Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron. ¹⁴ Y los que apacentaban los cerdos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron a ver qué era aquello que había sucedido. ¹⁵ Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo. ¹⁶ Y les contaron los que lo habían visto, cómo le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos. ¹⁷ Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos. ¹⁸ Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él. ¹⁹ Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti. ²⁰ Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban.
Texto bíblico Reina-Valera 1960® © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Derechos renovados 1988, Sociedades Bíblicas Unidas.
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