El perdón y el sacrificio

Compañerismo

Desde la última vez que nos reunimos, ¿te ha ocurrido algo por lo que estés agradecido?
¿Qué nos ha estresado esta semana y qué necesitamos para que las cosas mejoren?
¿Qué necesidades hay en nuestra comunidad y cómo podemos, como familia en la fe, apoyarnos para atender estas necesidades?
¿Cuál fue la historia la última vez que nos reunimos? ¿Qué aprendimos sobre Dios y sobre las personas?
En nuestra última reunión decidimos aplicar lo que aprendimos. ¿Qué hicimos y cómo nos fue?
¿Con quién compartimos algo de la historia anterior? ¿Cómo respondieron?
Identificamos varias necesidades la última vez que nos reunimos y planeamos atender esas necesidades. ¿Cómo nos fue?
Leamos la historia de Dios para hoy...

SAN LUCAS 18: 9-30

A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: ¹⁰ Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. ¹¹ El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ¹² ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. ¹³ Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. ¹⁴ Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido. ¹⁵ Traían a él los niños para que los tocase; lo cual viendo los discípulos, les reprendieron. ¹⁶ Mas Jesús, llamándolos, dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. ¹⁷ De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él. ¹⁸ Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? ¹⁹ Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo Dios. ²⁰ Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre. ²¹ Él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ²² Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. ²³ Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico. ²⁴ Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! ²⁵ Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. ²⁶ Y los que oyeron esto dijeron: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? ²⁷ Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. ²⁸ Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido. ²⁹ Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, ³⁰ que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.

Texto bíblico Reina-Valera 1960® © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Derechos renovados 1988, Sociedades Bíblicas Unidas.

Aplicación

Ahora, pidamos a alguien que vuelva a contar la historia, pero esta vez, con sus propias palabras, como si se la estuviera contando a un amigo que nunca la ha escuchado. Podemos ayudarle si se le olvida algún detalle o si añade algo por error. Si añade algo, podemos preguntarle: "¿Dónde encuentras eso en el texto?"
¿Qué nos enseña esta historia acerca de Dios, su carácter y lo que Él hace?
¿Qué aprendemos en esta historia acerca de las personas, incluidos nosotros mismos?
¿Qué podemos hacer esta semana para poner en práctica lo aprendido en esta historia? ¿Qué acción o cosa específica harás?
Antes de que nos volvamos a reunir, ¿con quién vas a compartir alguna enseñanza de esta historia? ¿Conoces a alguien a quien le gustaría descubrir la palabra de Dios en esta app, como lo estamos haciendo nosostros?
Para terminar, decidamos cuándo volveremos a reunirnos y quién facilitará la próxima reunión.
Os animamos a anotar lo que os habéis propuesto hacer y a leer esta historia de nuevo antes de reunirnos. El facilitador os puede compartir el texto o el audio de la historia si alguien no lo tiene. Pidámosle ahora al Señor que nos ayude.

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