³⁷ El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; ³⁸ y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. ³⁹ El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.
³⁴ Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. ³⁵ Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. ³⁶ Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ³⁷ ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? ³⁸ Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.
Texto bíblico Reina-Valera 1960® © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Derechos renovados 1988, Sociedades Bíblicas Unidas.
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