¹ ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? ² En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ³ ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? ⁴ Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.
²⁶ pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; ²⁷ porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. ²⁸ Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
⁴⁴ Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. ⁴⁵ Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. ⁴⁶ Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. ⁴⁷ Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? ⁴⁸ Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.
Texto bíblico Reina-Valera 1960® © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Derechos renovados 1988, Sociedades Bíblicas Unidas.
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