Los discípulos son perdonados

Compañerismo

Desde la última vez que nos reunimos, ¿te ha ocurrido algo por lo que estés agradecido?
¿Qué nos ha estresado esta semana y qué necesitamos para que las cosas mejoren?
¿Qué necesidades hay en nuestra comunidad y cómo podemos, como familia en la fe, apoyarnos para atender estas necesidades?
¿Cuál fue la historia la última vez que nos reunimos? ¿Qué aprendimos sobre Dios y sobre las personas?
En nuestra última reunión decidimos aplicar lo que aprendimos. ¿Qué hicimos y cómo nos fue?
¿Con quién compartimos algo de la historia anterior? ¿Cómo respondieron?
Identificamos varias necesidades la última vez que nos reunimos y planeamos atender esas necesidades. ¿Cómo nos fue?
Leamos la historia de Dios para hoy...

SAN LUCAS 7: 36-50

³⁶ Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. ³⁷ Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; ³⁸ y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. ³⁹ Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. ⁴⁰ Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro. ⁴¹ Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; ⁴² y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? ⁴³ Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. ⁴⁴ Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas esta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. ⁴⁵ No me diste beso; mas esta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. ⁴⁶ No ungiste mi cabeza con aceite; mas esta ha ungido con perfume mis pies. ⁴⁷ Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. ⁴⁸ Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. ⁴⁹ Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es este, que también perdona pecados? ⁵⁰ Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz.

Texto bíblico Reina-Valera 1960® © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Derechos renovados 1988, Sociedades Bíblicas Unidas.

Aplicación

Ahora, pidamos a alguien que vuelva a contar la historia, pero esta vez, con sus propias palabras, como si se la estuviera contando a un amigo que nunca la ha escuchado. Podemos ayudarle si se le olvida algún detalle o si añade algo por error. Si añade algo, podemos preguntarle: "¿Dónde encuentras eso en el texto?"
¿Qué nos enseña esta historia acerca de Dios, su carácter y lo que Él hace?
¿Qué aprendemos en esta historia acerca de las personas, incluidos nosotros mismos?
¿Qué aprendemos de esta historia acerca de ser discípulos?
¿Qué podemos hacer esta semana para poner en práctica lo aprendido en esta historia? ¿Qué acción o cosa específica harás?
Antes de que nos volvamos a reunir, ¿con quién vas a compartir alguna enseñanza de esta historia? ¿Conoces a alguien a quien le gustaría descubrir la palabra de Dios en esta app, como lo estamos haciendo nosostros?
Para terminar, decidamos cuándo volveremos a reunirnos y quién facilitará la próxima reunión.
Os animamos a anotar lo que os habéis propuesto hacer y a leer esta historia de nuevo antes de reunirnos. El facilitador os puede compartir el texto o el audio de la historia si alguien no lo tiene. Pidámosle ahora al Señor que nos ayude.

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