¹ Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. ² Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. ³ Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. ⁴ Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. ⁵ Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente. ⁶ El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero. ⁷ Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo.
Texto bíblico Reina-Valera 1960® © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Derechos renovados 1988, Sociedades Bíblicas Unidas.
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