Instrucciones de Pablo a los líderes

Compañerismo

Desde la última vez que nos reunimos, ¿te ha ocurrido algo por lo que estés agradecido?
¿Qué nos ha estresado esta semana y qué necesitamos para que las cosas mejoren?
¿Qué necesidades hay en nuestra comunidad y cómo podemos, como familia en la fe, apoyarnos para atender estas necesidades?
¿Cuál fue la historia la última vez que nos reunimos? ¿Qué aprendimos sobre Dios y sobre las personas?
En nuestra última reunión decidimos aplicar lo que aprendimos. ¿Qué hicimos y cómo nos fue?
¿Con quién compartimos algo de la historia anterior? ¿Cómo respondieron?
Identificamos varias necesidades la última vez que nos reunimos y planeamos atender esas necesidades. ¿Cómo nos fue?
Leamos la historia de Dios para hoy...

HECHOS 20: 17-38

¹⁷ Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia. ¹⁸ Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia, ¹⁹ sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos; ²⁰ y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, ²¹ testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo. ²² Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer; ²³ salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones. ²⁴ Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. ²⁵ Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro. ²⁶ Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; ²⁷ porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios. ²⁸ Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. ²⁹ Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. ³⁰ Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. ³¹ Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno. ³² Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados. ³³ Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. ³⁴ Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. ³⁵ En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. ³⁶ Cuando hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas, y oró con todos ellos. ³⁷ Entonces hubo gran llanto de todos; y echándose al cuello de Pablo, le besaban, ³⁸ doliéndose en gran manera por la palabra que dijo, de que no verían más su rostro. Y le acompañaron al barco.

Texto bíblico Reina-Valera 1960® © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Derechos renovados 1988, Sociedades Bíblicas Unidas.

Aplicación

Ahora, pidamos a alguien que vuelva a contar la historia, pero esta vez, con sus propias palabras, como si se la estuviera contando a un amigo que nunca la ha escuchado. Podemos ayudarle si se le olvida algún detalle o si añade algo por error. Si añade algo, podemos preguntarle: "¿Dónde encuentras eso en el texto?"
¿Qué nos enseña esta historia acerca de Dios, su carácter y lo que Él hace?
¿Qué aprendemos en esta historia acerca de las personas, incluidos nosotros mismos?
¿Qué aprendemos en esta historia acerca de ser líderes?
¿Qué podemos hacer esta semana para poner en práctica lo aprendido en esta historia? ¿Qué acción o cosa específica harás?
Antes de que nos volvamos a reunir, ¿con quién vas a compartir alguna enseñanza de esta historia? ¿Conoces a alguien a quien le gustaría descubrir la palabra de Dios en esta app, como lo estamos haciendo nosostros?
Para terminar, decidamos cuándo volveremos a reunirnos y quién facilitará la próxima reunión.
Os animamos a anotar lo que os habéis propuesto hacer y a leer esta historia de nuevo antes de reunirnos. El facilitador os puede compartir el texto o el audio de la historia si alguien no lo tiene. Pidámosle ahora al Señor que nos ayude.

0:00

0:00