³⁵ Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.
¹⁶ Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba.
¹² En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios.
³⁸ Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. ³⁹ Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. ⁴⁰ Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. ⁴¹ Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. ⁴² Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.
Texto bíblico Reina-Valera 1960® © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Derechos renovados 1988, Sociedades Bíblicas Unidas.
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