¹ Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. ² Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo: ³ Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. ⁴ Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. ⁵ Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. ⁶ Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. ⁷ Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. ⁸ Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. ⁹ Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. ¹⁰ Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. ¹¹ Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. ¹² Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
Texto bíblico Reina-Valera 1960® © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Derechos renovados 1988, Sociedades Bíblicas Unidas.
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