¹ No juzguéis, para que no seáis juzgados. ² Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ³ ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ⁴ ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ⁵ ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
¹⁵ Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. ¹⁶ Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? ¹⁷ Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. ¹⁸ No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. ¹⁹ Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. ²⁰ Así que, por sus frutos los conoceréis. ²¹ No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. ²² Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? ²³ Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
Texto bíblico Reina-Valera 1960® © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Derechos renovados 1988, Sociedades Bíblicas Unidas.
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